... y finalmente llegó el día de salir de nuevo, aunque sea brevemente. Mis primeras vacaciones en años (porque no es lo mismo unas vacaciones de 20 dias que un viaje de 4 meses). El plan original era ir a Bolivia. Al final voy al norte de Argentina, hoy a las 8 y media de la noche salgo para Salta, y de ahi en mas, ya veremos. Quizás incluso aun vaya a Bolivia... nunca fui muy bueno para planear mis viajes. Nunca me importó mucho tampoco. El plan original era ir solo. Después se sumó Gonzalo. Después se restó Gonzalo, porque quería ir al sur. Después se volvió a sumar Gonzalo, porque le daba fiaca ir al sur solo. Como se sumó mas tarde, no consiguió lugar en el mismo bondi en el que viajo yo, sino en uno que sale 15 minutos mas tarde. O sea que si veo algo interesante en el camino, solo debo enviarle un mensaje de texto que diga: "En 15 minutos mirá a tu derecha", y listo.
¿Que espero de este viaje?
Relajarme, aprender, crecer, descubrir. Salir al camino, salir del encierro, como dice la canción. Quiero ver pueblitos, descubrir culturas, encontrar historias.
Estense atentos, y ya iré contando que es lo que pasa por esas tierras del norte. Como siempre, lo único que prometo es un poco de verdad, si es que la encuentro.
¡Hasta el próximo escrito!
sábado, enero 27, 2007
jueves, octubre 26, 2006
Verdaderas historias de viajes: Los guantes
Lo empecé a notar en Milan, y después en casi toda ciudad europea que visité en la cual el invierno fuera mas o menos frio. Aqui y alla, perdidos y solitarios, guantes yaciendo en el piso. Nunca dos guantes juntos, nunca dos iguales. Siempre un guante abandonado, solo. Al principio no me llamó mucho la atención, después de todo, cualquiera puede perder un guante. Pero luego vi otro, y otro y otro mas. Comencé a sospechar que algo siniestro estaba ocurriendo, pero ,¿quien querria hacer que alguien pierda un guante? Y, ¿por que? ¿Quien resultaria beneficiado por la perdida de guantes? Lo primero que pense fue en los fabricantes y negocios que podrian vender siempre mas y mas, mientras el invierno siguiera frio y los guantes se perdieran, dejando a una mano indefensa contra las inclemencias del tiempo. Pero la respuesta parecia demasiado obvia, ¿no se habria ya dado cuenta alguien? ¿No se habrian tomado ya medidas para detener esto? No, la respuesta debia ser mas compleja, mas insospechada, pero, ¿cual?
Segui viendo esas fundas para manos perdidas, y sospechando algo paranormal, hasta que, de pronto, supe la respuesta al enigma: Duendes. Pequeños, veloces, nunca vistos, los duendes adoran ese tipo de cosas. Y se sabe que en Europa hay muchos dundes. Me los imagino con sus altos sombreros a rayas, robando guantes en Roma y triandolos en las calles de Frankfurt. No hay con que darle, los duendes hacen cosas raras.
Segui viendo esas fundas para manos perdidas, y sospechando algo paranormal, hasta que, de pronto, supe la respuesta al enigma: Duendes. Pequeños, veloces, nunca vistos, los duendes adoran ese tipo de cosas. Y se sabe que en Europa hay muchos dundes. Me los imagino con sus altos sombreros a rayas, robando guantes en Roma y triandolos en las calles de Frankfurt. No hay con que darle, los duendes hacen cosas raras.
jueves, junio 08, 2006
Valencia en la Luna
EL SOL DE VALENCIA
Salgo de la casa de Gabriel al rato de despertarme. Son como las 12 del mediodia, y ya cunplí con el ritual de tomarme unos mates. Gabi no vuelve de trabajar hasta las 2 de la tarde, así que aprovecho el tiempo para darme una escapada a la playa. En realidad no hace calor, pero después del frío de Alemania o Eslovaquia, los 15 grados que me ofrece Valencia me parecen ideales... hasta me doy el lujo de andar en remera.
Ya conozco el camino a seguir, asi que por pura curiosidad elijo otro. No pasan muchas cuadras (aunque quizás no debería usar esa palabra en un país donde no existe ese concepto... en España, hay que hablar de minutos), no pasan muchos minutos antes de que el paisaje urbano empiece a cambiar, y asomen las casas multicolores, los balcones con ropa colgada, la gente asomada, los chicos que juegan en la calle, las imágenes de santos, los frentes descascarados, las calles estrechas, los pequeños negocios. Un par de avenidas después, se asoma ése sector lleno de barreras que puede ser cualquier cosa, y solo se sabe que está en reparación. Lo franqueo con una pericia envidiable, y un poco mas allá, se ve el mar. Azul, a veces, verde, otras. Salvo la distancia y me paro frente a la playa. Apago el discman; el mar tiene su propia música, y no quisiera perderla entre los acordes que The Edge dispara como para desarmar bombas. Me siento sobre la pequeña pared que divide la playa del reino del asfalto. Del lado de allá un par de señoras pasean un perro, charlan de la Nelly o cualquiera que sea el equivalente valenciano, se cuentan cosas y dicen "pero que barbaridad" o cualquiera que sea el equivalente valenciano, y dicen que hacía "una calor, pero una calor" o cualquiera que sea el equivalente valenciano. Una pareja camina descalza, él de traje arremangado y corbata al viento, quizás aprovechando la tregüa que alguna oficina le da para acordarse de que está vivo y pensar en el futuro, esa irrealidad que nos espera; ella va a su lado, con aire despreocupado, como quien tiene mucho tiempo, quizás una estudiante en vacaciones o algo así.
Un chico juega a la pelota. Una pareja se besa. Dos chicas (muy lindas, muy adolescentes) toman sol y charlan de José y de Ana, y de que lo que ha hecho José, y que Ana se ha desquitado, y que José se lo merecía, y que pobre Ana, y que si has escuchado lo que... el viento se lleva las voces, y cada tanto vuelven y ya no es José ni Ana, sino Robbie Williams, y se van y vuelven para que ahora sea el fin de semana. Y aún mas allá, el mar sigue con su rumor constante, llevandose arena, y trayendo otra, haciendo bailar a alguna botella perdida pero sin mensaje, brillando a sol, cambiando de color: azul, verde, azul, y quien sabe que mas porque el daltonismo no me permite estar seguro de esas cosas. Respiro el aire salado, y veo el cielo que se funde con el mediterrano, y realmente parece que por ahí en alguna parte estuviera el medio de la tierra. Mientras miro a la gente del lado de allá, pienso en lo lindo que debe ser vivir al lado del mar. Luego vuelvo mis ojos al lado de acá, y veo un hombre corriendo, con cara de ejercicio. Unas chicas en patines, cortando el paisaje con velocidad. Algún auto, pero mas lejos. Y la ciudad, que está por todos lados del lado de acá, que ahora parece el lado de allá a medida que me siento mas del mar. Me doy cuenta de que tengo que volver a la ciudad, que ya debe ser la hora, que Gabi está por volver, y que mañana me voy para Madrid, y después a Brasil, y después a Buenos Aires, y quizás ya no vuelva a este mar. Una pena, justo cuando me estaba sintiendo del lado de allá.
LA LUNA DE VALENCIA
Gente caminando por las calles del barrio del Carmen, chicas producidas y hombres jiposos o viceversa, bares repletos, gente metida a presión (parece que los recintos fueran a expelerlos en cualquier momento, como dulce de leche que se escapa por un cubanito), el Murray´s con rock sonando bien fuerte, y amigos, una cerveza que subre curiosamente por un ascensor (algo que yo no sabía, por lo que las cervezas tuvieron que esperarme por un buen rato, hasta que me avivé que si abría una puertita me encontraba con mi pedido),Robert Plant que le canta a alguna mujer que necesita "loooooveeeee" y termina gritando orgásmicamente, un Döner al ladito, pero con demasiado picante, y mas bares, y mas gente, y un ritmo vertiginoso, pero al mismo tiempo tranquilo, ritmo de gente en la calle que sigue un ritmo que va mas allá de ellos, como si todos fueran pequeños puntos moviles que conforman una partitura que se mueve demasiado rápido para ser tocada, peroi que igual está ahí, adaptando su música continuamente a todo y todos, adaptando las disonancias para que suene un poco como Bartok, que suena bien aunque a veces te rompa los nervios, cervezas que van y vienen, chicas que la verdad no dan demasiada bola, otras que aplauden el humilde tango de un borracho, y un bar con camuflado pop (al que ya me referí antes) y con gente bailando al ritmo de la misma musica de siempre, pero que no es la de siempre (todo se parece y se desparece, o desaparece, no se), y yo, que ahora estoy del lado de acá, y aún cuando ahora no es mas ese ahora, sigo del lado de acá,pero eso si, con la mirada mas allá, siempre mas allá, donde el mar que quizás no veo sigue cantando-te-me-nos.
Salgo de la casa de Gabriel al rato de despertarme. Son como las 12 del mediodia, y ya cunplí con el ritual de tomarme unos mates. Gabi no vuelve de trabajar hasta las 2 de la tarde, así que aprovecho el tiempo para darme una escapada a la playa. En realidad no hace calor, pero después del frío de Alemania o Eslovaquia, los 15 grados que me ofrece Valencia me parecen ideales... hasta me doy el lujo de andar en remera.
Ya conozco el camino a seguir, asi que por pura curiosidad elijo otro. No pasan muchas cuadras (aunque quizás no debería usar esa palabra en un país donde no existe ese concepto... en España, hay que hablar de minutos), no pasan muchos minutos antes de que el paisaje urbano empiece a cambiar, y asomen las casas multicolores, los balcones con ropa colgada, la gente asomada, los chicos que juegan en la calle, las imágenes de santos, los frentes descascarados, las calles estrechas, los pequeños negocios. Un par de avenidas después, se asoma ése sector lleno de barreras que puede ser cualquier cosa, y solo se sabe que está en reparación. Lo franqueo con una pericia envidiable, y un poco mas allá, se ve el mar. Azul, a veces, verde, otras. Salvo la distancia y me paro frente a la playa. Apago el discman; el mar tiene su propia música, y no quisiera perderla entre los acordes que The Edge dispara como para desarmar bombas. Me siento sobre la pequeña pared que divide la playa del reino del asfalto. Del lado de allá un par de señoras pasean un perro, charlan de la Nelly o cualquiera que sea el equivalente valenciano, se cuentan cosas y dicen "pero que barbaridad" o cualquiera que sea el equivalente valenciano, y dicen que hacía "una calor, pero una calor" o cualquiera que sea el equivalente valenciano. Una pareja camina descalza, él de traje arremangado y corbata al viento, quizás aprovechando la tregüa que alguna oficina le da para acordarse de que está vivo y pensar en el futuro, esa irrealidad que nos espera; ella va a su lado, con aire despreocupado, como quien tiene mucho tiempo, quizás una estudiante en vacaciones o algo así.
Un chico juega a la pelota. Una pareja se besa. Dos chicas (muy lindas, muy adolescentes) toman sol y charlan de José y de Ana, y de que lo que ha hecho José, y que Ana se ha desquitado, y que José se lo merecía, y que pobre Ana, y que si has escuchado lo que... el viento se lleva las voces, y cada tanto vuelven y ya no es José ni Ana, sino Robbie Williams, y se van y vuelven para que ahora sea el fin de semana. Y aún mas allá, el mar sigue con su rumor constante, llevandose arena, y trayendo otra, haciendo bailar a alguna botella perdida pero sin mensaje, brillando a sol, cambiando de color: azul, verde, azul, y quien sabe que mas porque el daltonismo no me permite estar seguro de esas cosas. Respiro el aire salado, y veo el cielo que se funde con el mediterrano, y realmente parece que por ahí en alguna parte estuviera el medio de la tierra. Mientras miro a la gente del lado de allá, pienso en lo lindo que debe ser vivir al lado del mar. Luego vuelvo mis ojos al lado de acá, y veo un hombre corriendo, con cara de ejercicio. Unas chicas en patines, cortando el paisaje con velocidad. Algún auto, pero mas lejos. Y la ciudad, que está por todos lados del lado de acá, que ahora parece el lado de allá a medida que me siento mas del mar. Me doy cuenta de que tengo que volver a la ciudad, que ya debe ser la hora, que Gabi está por volver, y que mañana me voy para Madrid, y después a Brasil, y después a Buenos Aires, y quizás ya no vuelva a este mar. Una pena, justo cuando me estaba sintiendo del lado de allá.
LA LUNA DE VALENCIA
Gente caminando por las calles del barrio del Carmen, chicas producidas y hombres jiposos o viceversa, bares repletos, gente metida a presión (parece que los recintos fueran a expelerlos en cualquier momento, como dulce de leche que se escapa por un cubanito), el Murray´s con rock sonando bien fuerte, y amigos, una cerveza que subre curiosamente por un ascensor (algo que yo no sabía, por lo que las cervezas tuvieron que esperarme por un buen rato, hasta que me avivé que si abría una puertita me encontraba con mi pedido),Robert Plant que le canta a alguna mujer que necesita "loooooveeeee" y termina gritando orgásmicamente, un Döner al ladito, pero con demasiado picante, y mas bares, y mas gente, y un ritmo vertiginoso, pero al mismo tiempo tranquilo, ritmo de gente en la calle que sigue un ritmo que va mas allá de ellos, como si todos fueran pequeños puntos moviles que conforman una partitura que se mueve demasiado rápido para ser tocada, peroi que igual está ahí, adaptando su música continuamente a todo y todos, adaptando las disonancias para que suene un poco como Bartok, que suena bien aunque a veces te rompa los nervios, cervezas que van y vienen, chicas que la verdad no dan demasiada bola, otras que aplauden el humilde tango de un borracho, y un bar con camuflado pop (al que ya me referí antes) y con gente bailando al ritmo de la misma musica de siempre, pero que no es la de siempre (todo se parece y se desparece, o desaparece, no se), y yo, que ahora estoy del lado de acá, y aún cuando ahora no es mas ese ahora, sigo del lado de acá,pero eso si, con la mirada mas allá, siempre mas allá, donde el mar que quizás no veo sigue cantando-te-me-nos.
sábado, abril 15, 2006
Estereotipos for sale
En la semana que pasé en Paris vi de todo. Mujeres de labios carnosos, hombres con jopo, negros con pantalones de cuero ajustados (muy), algún que otro hippie, viejitas iguales a las de cualquier otro lado, y hasta un jóven de pelo largo encremado, maquillaje gótico y una espada en la cintura. Pero lo que no ví es una persona con una de esas boinas que vendían frente a Notre Dame, cerca del Arco del Triunfo, en Trocadero, o bajo la Torre Eiffel. Tampoco había gente con remera a rayas y tiradores, ni investigadores en blanco y negro con gabardina, que piensan y sus pensamientos se escuchan por todos lados. Lo único medianamente estereotipado que vi, es una mujer con las axilas mal depiladas, pero incluso así, fué solo una.
"Típico de París"- me dijo el vendedor, señalando la boina azul."Yo no vi a nadie usándolas" - le respondí. "Es que es típico, pero no se usa". Me quedó clarísimo. El concepto de típico es el mismo en todo el mundo.
La cola para entrar a Notre Dame era larga, pero no exagerada. Luego de un breve diáologo con uno de los tantos vendedores de memorabilia francesa, entré a la imponente catedral gótica. Allí, un grupo de turistas orientales (desconozco su nacionalidad... diría que japoneses, pero de puro prejuicio), todos muy juntos, le daban luz a las altas bóvedas de la iglesia con los flashes de las fotos que sacaban. Eran el perfecto estereotipo del ponja fotógrafo que quiere registrar para la posteridad hasta la cagada de una paloma. Las maravillas de la tecnología nunca dejan de sorprenderme, y en aquella ocasión mi asombro fue ante los primeros celulares con cámara que ví en mi vida. La legión de del este los ostentaba, enviando sus fotos por mail, o hablando con algún familiar lejano sobre la foto que acababan de sacar, pero siempre velozmente, sin demorar en nada (ni naide) mas que unos segundos. Seguían sacando fotos, y fotos, y fotos. Sus movimientos parecían coordinados, desplazandose en grupo, nunca demasiado separados uno de otro. Finalmente, creyendo agotadas las opciones que aquel recinto les ofrecía, se alejaron tan raudamente como habían entrado, tan colectívamente como habian circulado dentro. Todo no les debe haber llevado mas de 5 minutos. Se fueron con sus ojos vacíos y sus camaras llenas, esperando poder ver, en la comodidad de sus casas, todo aquello que miraron solo a traves de la lente, y sin haber estado nunca en Notre Dame.
Me habían dicho muchas cosas sobre Francia, y especialmente sobre los franceses. Que si les hablás inglés no te contestan, que te tratan siempre mal, que si no hablás bien francés te putean, y que se yo cuantas cosas mas, así que cuando llegué estaba un poco asustado. Con mi escueto francés intenté pedir direcciones, un poco de ayuda, y me preparé para las miradas reprobadoras, los silencios impenetrables, la inescrutable barrera francoparlante. "Excusez Moi, ou est le bus quatre vingt onze?" Pregunté a un señor en un puesto de revistas. No entendí la respuesta,pero vi la dirección que la mano indicaba, y mas importante, capté la sonrisa cálida que me dirigió.
La semana siguió su curso, yo continué usando mi fancés paupérrimo, e incluso me aventuré a hablar en inglés (siempre utilizando la frase de cortesía "Je ne parle pas Français; vous parlez anglais?"). La respuesta fue siempre mas o menos la misma: Nadie se deshizo en halagos ni me trató como un dios venido a la tierra, pero sin duda que me trataron con cortesía y buen humor. Nadie me insultó, nadie me dirigió miradas reprobadoras, nada de lo que los que nunca habían viajado a Paris me habían dicho. Finalmente, tuve que rendirme a la evidencia, y admitir que la gente dice muchas boludeces.
"Típico de París"- me dijo el vendedor, señalando la boina azul."Yo no vi a nadie usándolas" - le respondí. "Es que es típico, pero no se usa". Me quedó clarísimo. El concepto de típico es el mismo en todo el mundo.
La cola para entrar a Notre Dame era larga, pero no exagerada. Luego de un breve diáologo con uno de los tantos vendedores de memorabilia francesa, entré a la imponente catedral gótica. Allí, un grupo de turistas orientales (desconozco su nacionalidad... diría que japoneses, pero de puro prejuicio), todos muy juntos, le daban luz a las altas bóvedas de la iglesia con los flashes de las fotos que sacaban. Eran el perfecto estereotipo del ponja fotógrafo que quiere registrar para la posteridad hasta la cagada de una paloma. Las maravillas de la tecnología nunca dejan de sorprenderme, y en aquella ocasión mi asombro fue ante los primeros celulares con cámara que ví en mi vida. La legión de del este los ostentaba, enviando sus fotos por mail, o hablando con algún familiar lejano sobre la foto que acababan de sacar, pero siempre velozmente, sin demorar en nada (ni naide) mas que unos segundos. Seguían sacando fotos, y fotos, y fotos. Sus movimientos parecían coordinados, desplazandose en grupo, nunca demasiado separados uno de otro. Finalmente, creyendo agotadas las opciones que aquel recinto les ofrecía, se alejaron tan raudamente como habían entrado, tan colectívamente como habian circulado dentro. Todo no les debe haber llevado mas de 5 minutos. Se fueron con sus ojos vacíos y sus camaras llenas, esperando poder ver, en la comodidad de sus casas, todo aquello que miraron solo a traves de la lente, y sin haber estado nunca en Notre Dame.
Me habían dicho muchas cosas sobre Francia, y especialmente sobre los franceses. Que si les hablás inglés no te contestan, que te tratan siempre mal, que si no hablás bien francés te putean, y que se yo cuantas cosas mas, así que cuando llegué estaba un poco asustado. Con mi escueto francés intenté pedir direcciones, un poco de ayuda, y me preparé para las miradas reprobadoras, los silencios impenetrables, la inescrutable barrera francoparlante. "Excusez Moi, ou est le bus quatre vingt onze?" Pregunté a un señor en un puesto de revistas. No entendí la respuesta,pero vi la dirección que la mano indicaba, y mas importante, capté la sonrisa cálida que me dirigió.
La semana siguió su curso, yo continué usando mi fancés paupérrimo, e incluso me aventuré a hablar en inglés (siempre utilizando la frase de cortesía "Je ne parle pas Français; vous parlez anglais?"). La respuesta fue siempre mas o menos la misma: Nadie se deshizo en halagos ni me trató como un dios venido a la tierra, pero sin duda que me trataron con cortesía y buen humor. Nadie me insultó, nadie me dirigió miradas reprobadoras, nada de lo que los que nunca habían viajado a Paris me habían dicho. Finalmente, tuve que rendirme a la evidencia, y admitir que la gente dice muchas boludeces.
miércoles, marzo 22, 2006
Fotos del viaje: Primera Tanda
Con los gemelos Incertis, Gabriel y David, listos para combatir el frio con unos mates.
Vista lateral del famoso Duomo de Milan. No tengo vistas frontales porque el frente estaba en reparacion, por tanto, cubierto con una tela.
Detalle del bajorelieve lateral de Arco del Triunfo de Napoleón. Si miran con atención, verán las intenciones sexuales del escultor.
La prueba de que llegué hasta los confines de la ciudad: El orto de Milan!!!
Eso es todo por ahora, pero en breve pongo mas fotos...
martes, marzo 07, 2006
Alemania: La sombra en el paraíso
"Los judios se la pasan reclamando monumentos y compensaciónes, y el gobierno siempre tiene que ceder. Yo no tengo la culpa del Holocausto, ¿por qué tengo que pagar los que hicieron otros? Y si lo decís, te acusan de Nazi" - Dijo Dominic. Segundos antes, yo había hecho un chiste que aludía a gas tóxico saliendo del techo, sin siquiera estar pensando en el Holocausto, en judios, o nazis, pero se vé que es aún un tema sensible entre los alemanes.
Berlin está llena de recordatorios, y memoriales. En pleno centro de la ciudad, hay un parque compuesto por bloques de metal de diversas alturas, con pequeños pasillos entre ellos. Estar ahí dentro es sobrecogedor, caminando entre tanto bloque de metal gris. Nico me explica que es en memoria del Holocausto, y me dice que le encanta, que es una gran obra de arte. Unas semanas después, Dominic me diría que "son solo un monton de pedazos de metal, es estúpido. Y el estado gasta miles de euros en esas cosas". Allí cerca, se escuchan las risas de una pareja de adolescentes, corriendo y jugando entre esos cientos de monolitos que simbolizan el exterminio de millones.
La Catedral de Colonia, en toda su magnificencia gótica está rodeada de escombros. Toda la ciudad está en ruinas, y sólo se alzan unas pocas paredes, y quizás alguna afortunada casa con parte del techo desplomado. La Catedral no tiene ningún daño. Así se ve la ciudad de Colonia en las fotos del año 1945, justo después de los bombardeos aliados. Yo pienso en que las películas estadounidenses nunca muestran esa parte de la guerra. Pienso en que siempre los Nazis parecieron todos taaaan malos, y los Aliados todos taaan heróicos, y que quizás los Nazis fueron taaan malos, pero que quizás los Aliados no fueron todos taaaan buenos. Se me ocurre comentar que esto no se ve en las películas estadounidenses. "Nosotros tenemos un muy buen recuerdo de los norteamericanos", me responden, "luego de la guerra, Alemania fue dividida entre los vencedores, y ellos fueron los que mejor nos trataron, los que más hicieron por nosotros." Y, rápidamente: "Eso si, todo lo que hicieron en Vietnam, en los Balcanes, y ahora en Irak, es otra historia. Con eso sí que no estoy de acuerdo".
En el ayuntamiento de Hannover hay cuatro maquetas de la ciudad. Una la muestra en 1649, algo mas grande que una aldea. La segunda en 1939, próspera ciudad inudstrial, ferrocarriles, montones de casas, parques, varias catedrales, y una sinagoga que está en negro, porque fué destruida por los Nazis en 1938. La tercera en 1945, colección de ruinas grises, árboles quemados, autos destruidos, iglesias que apenas se mantienen en pie. Casi se puede ver humo elevarse, casi se pueden oir gritos de victimas, casi se puede oler la muerte. La cuarta en el día de hoy, mas grande, mas moderna, montones de edificios, las iglesias reconstruidas, todo renovado, y blanca, muy blanca, como una ciudad transfigurada, o una propaganda de jabón en polvo.
Martin nos dice que es de la primera generación de la postguerra, y que vió todos los cambios que se dieron en Berlin en los últimos 60 años. Su padre había peleado con el ejército aleman, y había visto a muchos amigos morir. Como tantos otros, nunca se recuperó del efecto psicológico. Martin, por su parte, creció en una ciudad dividida, y hoy dice estar harto de divisiones, y critica al gobierno de Merkel, del cual dice que puede llevar al país en una dirección peligrosa. Inmediatamente, nos pide disculpas por su opinión, como si no quisiera generar conflictos, como si estuviera harto de las divisiones.
Justo detrás de las estatuas de Marx y Engels, en Berlin, se encuentra un edificio cuadrado, sin adornos, típico del este comunista. Nico me explica que ése edificio fue alguna vez un hotel de lujo, donde todos la jerarquia del gobierno comunista se reunía para todo tipo de eventos y fiestas. Hoy, es un centro de arte y exposiciónes, refugio de bohemios y jóvenes, y juega un rol importante en la movida cultural berlinesa. En breve, y a pesar de las protestas de muchos, será demolido, pues el gobierno quiere reconstruir un antiguo castillo, que sin duda atraerá mas al turismo. "O sea que para recuperar la historia, van a destruir la historia", le digo a Nico. "Exacto", me responde. "Van a elegir que parte quieren recordar". Justo enfrente, las estatuas de Marx y Engels miran fijo al progreso, simbolizado en una enorme antena de televisión.
Berlin está llena de recordatorios, y memoriales. En pleno centro de la ciudad, hay un parque compuesto por bloques de metal de diversas alturas, con pequeños pasillos entre ellos. Estar ahí dentro es sobrecogedor, caminando entre tanto bloque de metal gris. Nico me explica que es en memoria del Holocausto, y me dice que le encanta, que es una gran obra de arte. Unas semanas después, Dominic me diría que "son solo un monton de pedazos de metal, es estúpido. Y el estado gasta miles de euros en esas cosas". Allí cerca, se escuchan las risas de una pareja de adolescentes, corriendo y jugando entre esos cientos de monolitos que simbolizan el exterminio de millones.
La Catedral de Colonia, en toda su magnificencia gótica está rodeada de escombros. Toda la ciudad está en ruinas, y sólo se alzan unas pocas paredes, y quizás alguna afortunada casa con parte del techo desplomado. La Catedral no tiene ningún daño. Así se ve la ciudad de Colonia en las fotos del año 1945, justo después de los bombardeos aliados. Yo pienso en que las películas estadounidenses nunca muestran esa parte de la guerra. Pienso en que siempre los Nazis parecieron todos taaaan malos, y los Aliados todos taaan heróicos, y que quizás los Nazis fueron taaan malos, pero que quizás los Aliados no fueron todos taaaan buenos. Se me ocurre comentar que esto no se ve en las películas estadounidenses. "Nosotros tenemos un muy buen recuerdo de los norteamericanos", me responden, "luego de la guerra, Alemania fue dividida entre los vencedores, y ellos fueron los que mejor nos trataron, los que más hicieron por nosotros." Y, rápidamente: "Eso si, todo lo que hicieron en Vietnam, en los Balcanes, y ahora en Irak, es otra historia. Con eso sí que no estoy de acuerdo".
En el ayuntamiento de Hannover hay cuatro maquetas de la ciudad. Una la muestra en 1649, algo mas grande que una aldea. La segunda en 1939, próspera ciudad inudstrial, ferrocarriles, montones de casas, parques, varias catedrales, y una sinagoga que está en negro, porque fué destruida por los Nazis en 1938. La tercera en 1945, colección de ruinas grises, árboles quemados, autos destruidos, iglesias que apenas se mantienen en pie. Casi se puede ver humo elevarse, casi se pueden oir gritos de victimas, casi se puede oler la muerte. La cuarta en el día de hoy, mas grande, mas moderna, montones de edificios, las iglesias reconstruidas, todo renovado, y blanca, muy blanca, como una ciudad transfigurada, o una propaganda de jabón en polvo.
Martin nos dice que es de la primera generación de la postguerra, y que vió todos los cambios que se dieron en Berlin en los últimos 60 años. Su padre había peleado con el ejército aleman, y había visto a muchos amigos morir. Como tantos otros, nunca se recuperó del efecto psicológico. Martin, por su parte, creció en una ciudad dividida, y hoy dice estar harto de divisiones, y critica al gobierno de Merkel, del cual dice que puede llevar al país en una dirección peligrosa. Inmediatamente, nos pide disculpas por su opinión, como si no quisiera generar conflictos, como si estuviera harto de las divisiones.
Justo detrás de las estatuas de Marx y Engels, en Berlin, se encuentra un edificio cuadrado, sin adornos, típico del este comunista. Nico me explica que ése edificio fue alguna vez un hotel de lujo, donde todos la jerarquia del gobierno comunista se reunía para todo tipo de eventos y fiestas. Hoy, es un centro de arte y exposiciónes, refugio de bohemios y jóvenes, y juega un rol importante en la movida cultural berlinesa. En breve, y a pesar de las protestas de muchos, será demolido, pues el gobierno quiere reconstruir un antiguo castillo, que sin duda atraerá mas al turismo. "O sea que para recuperar la historia, van a destruir la historia", le digo a Nico. "Exacto", me responde. "Van a elegir que parte quieren recordar". Justo enfrente, las estatuas de Marx y Engels miran fijo al progreso, simbolizado en una enorme antena de televisión.
lunes, febrero 27, 2006
Estaba pensando en que hacer con este blog ahora que no estoy viajando, al menos en el sentido de la desplazacion fisica... y me di cuenta que sigo siendo alguien que anda por ahi, y que sigue habiendo cosas para relatar, de los distintos lugares que visite, ademas de haber unas cuantas fotos por compartir con ustedes a traves de este diario virtual. Por eso, he decidido mantener vigente este espacio, con anecdotas, relatos minimos, y otras cosillas sobre los viajes y su gente. Tambien, en cuanto pueda, subo las fotos que ilustran estas historias.
Todo se transforma... parece que este blog tambien.
Todo se transforma... parece que este blog tambien.
jueves, febrero 23, 2006
Mi tiempo en Valencia fue genial, como siempre. Los Incertis dieron nuevas pruebas de su hospitalidad prodigiosa, y fui muy bien recibido. Aprovechando la cercanía de la playa, fui en más de una ocasión a disfrutar del sol, y de la temperatura ideal de Valencia (en realidad, era cercana a los 15 grados, pero luego del frio que había pasado, la disfruté enromemente... andaba en remera todo el tiempo). Cuando mi última noche finalmente llegó, salimos a disfrutar de la noche Valenciana... la famosa, "Luna de Valencia", he de suponer. Le dije a Gabriel que me gustaban los klugares oscuros, llenos de humo, y con rock and roll... y dicho y hecho, allí fuimos. Led Zeppelin sonaba fuerte, las cervezas corrían, las charlas con amigos, las risas, los debates... todo se sucedía, hasta que llegó la hora del cierre, y tuvimos que irnos, no sin antes cantar "Naranjo en Flor", junto a Toni, para una audiencia completamente indifirente. Ibamos a irnos a dormir (al dia siguiente salia a las 7 de la mañana para Madrid), pero nos convencieron de ir a otro bolichito mas, y beber una ultima cerveza. EL lugar tenía un ambiente extraño, y estaba decorado con lo que sólo puede describirse como un "Camuflado Pop". Andy Warhol, morite de envidia. Pero nuestra estadia fue breve, y ahi si, fuimos a dormir una siesta antes de mi partida.
Una hora despues de acostarme, me levante y fui a la temrinal de buses. Me despedi de Gabriel hasta la próxima, que ambos sabemos que no será lejana.
En Madrid fui a parar a la casa de Leo Campanella, quien me recibió con su mejor cara de dormido, y ojos de resaca. Alli me quede solo un par de dias, y luego si, tome el avión que me devolvió al Continente Americano. En el aeropuerto de Sao Paulo estaban esperandome Mirela y Ricardo, el último de los reencuentros de éste viaje. El calor, si bien no era tan terrible, me parecia espantoso. Fuimos a comer una pizza, y una cerveza helada obró milagros en mi. Esa noche, Mirela me reveló que ella y Ric iban a casarse (lo cual yo ya sospechaba). Parece que en un año tendré que viajar de nuevo a Brasil...
Los siguientes días los empleé en recorrer Sao Paulo durante el día con Mirela, y salir por ahí a la noche, cuando Ricardo salía del trabajo. Sao Paulo es gigante, está repleta de gente, y a veces asfixia. Otras, es maravillosa, imponente, animada. Tomé agua de coco (si, de adentro de un coco de verdad), comí frutas de toda clase, y hasta fuí a una Escola do Samba... INCREIBLE: Los tambores tronaban con un ritmo que sale de las profundiades del alma, de lo mas hondo que hay en el hombre. Percusiones con raíces negras, gente de todas los colores bailando al son de este ritmo primal y alegre, el ser humano en su estado mas íntimo y eufórico.
El fin de semana lo pasamos en Rio Preto, la ciudad de Mirela. Allí vimos tambien a Wagner, otro gran amigo de mis épocas de Taizé. Fuimos también aun parque acuático de aguas termales, algo de lo mas relajante, y con toboganes de agua de 18 metros de altura, casi una caíde libre.
El lunes, me despedí de Mirela, y volví con Ricardo a Sao Paulo. Esa noche, vimos por TV el recital de U2 (increíble, por cierto) y al día siguiente, luego de una guitarreada con Fabio (compañero de piso de Ricardo) en la quie sobraron canciones de los Beatles, fui al aeropuerto de Garulhos, desde donde un último y fatal avión marcó la muerte de éste viaje... muerte que es vida, fin que es comienzo. Todo se transforma, como canta el amigo Jorge Drexler. En el aeropuerto de Ezeiza estaba esperándome mi Padre.
Volví. O quizás tan solo llegué. O puede que esta sea tan sólo otra escala, una un poco mas larga, y que yo sea un pasajero en trance, un pasajero en transito perpetuo.
Ahora, todo terminó.
Ahora, todo comienza.
Otra vez.
Ahora...
Ahora...
Ahora...
Ahora...
Ahora...
Una hora despues de acostarme, me levante y fui a la temrinal de buses. Me despedi de Gabriel hasta la próxima, que ambos sabemos que no será lejana.
En Madrid fui a parar a la casa de Leo Campanella, quien me recibió con su mejor cara de dormido, y ojos de resaca. Alli me quede solo un par de dias, y luego si, tome el avión que me devolvió al Continente Americano. En el aeropuerto de Sao Paulo estaban esperandome Mirela y Ricardo, el último de los reencuentros de éste viaje. El calor, si bien no era tan terrible, me parecia espantoso. Fuimos a comer una pizza, y una cerveza helada obró milagros en mi. Esa noche, Mirela me reveló que ella y Ric iban a casarse (lo cual yo ya sospechaba). Parece que en un año tendré que viajar de nuevo a Brasil...
Los siguientes días los empleé en recorrer Sao Paulo durante el día con Mirela, y salir por ahí a la noche, cuando Ricardo salía del trabajo. Sao Paulo es gigante, está repleta de gente, y a veces asfixia. Otras, es maravillosa, imponente, animada. Tomé agua de coco (si, de adentro de un coco de verdad), comí frutas de toda clase, y hasta fuí a una Escola do Samba... INCREIBLE: Los tambores tronaban con un ritmo que sale de las profundiades del alma, de lo mas hondo que hay en el hombre. Percusiones con raíces negras, gente de todas los colores bailando al son de este ritmo primal y alegre, el ser humano en su estado mas íntimo y eufórico.
El fin de semana lo pasamos en Rio Preto, la ciudad de Mirela. Allí vimos tambien a Wagner, otro gran amigo de mis épocas de Taizé. Fuimos también aun parque acuático de aguas termales, algo de lo mas relajante, y con toboganes de agua de 18 metros de altura, casi una caíde libre.
El lunes, me despedí de Mirela, y volví con Ricardo a Sao Paulo. Esa noche, vimos por TV el recital de U2 (increíble, por cierto) y al día siguiente, luego de una guitarreada con Fabio (compañero de piso de Ricardo) en la quie sobraron canciones de los Beatles, fui al aeropuerto de Garulhos, desde donde un último y fatal avión marcó la muerte de éste viaje... muerte que es vida, fin que es comienzo. Todo se transforma, como canta el amigo Jorge Drexler. En el aeropuerto de Ezeiza estaba esperándome mi Padre.
Volví. O quizás tan solo llegué. O puede que esta sea tan sólo otra escala, una un poco mas larga, y que yo sea un pasajero en trance, un pasajero en transito perpetuo.
Ahora, todo terminó.
Ahora, todo comienza.
Otra vez.
Ahora...
Ahora...
Ahora...
Ahora...
Ahora...
jueves, febrero 09, 2006
Finalmente me pude comunicar con Nico, y viaje a Berlin. Nico me estaba esperando en la estacion de trenes, y se puso a bailar al verme. De alli en mas comenzo un rally cervecero de tres dias... eso es algo increible de Berlin: Lunes, Martes, Miercoles... cualquier dia es bueno para salir a la noche. Los bares estan siempre abiertos, y a cualquier hora se puede comer un buen Döner Kebap por solo 2 euros, o menos. La ciudad esta llena de historia, especialmente la del siglo XX. Aun hay pedazos de muro, pintados, esparcidos por la ciudad como recordatorio de lo que fue, y no debe volver a ser. Pero lo mas impresionante sigue siendo la noche, y la gente que la puebla. Por ejemplo: En un bar de musica punk, a eso de las 2 de la mañana, un martes, estaba charlando con Pao (la novia de Nico), mientras él trabajaba en el "Havanna Bar". De pronto se nos acerca un hombre calvo, de unos 60 años (59, nos diría él después, y nos remarcaría lo viejo que era, y que estaba por cumplir 60 años). Hablaba mal el ingles, pero nos comunicamos. Se disculpaba por todo: Por su interrupcion, por sus opiniones, por sus pensamientos, por todo. Charlamos un buen rato con este extraño personaje, que parecia fuera de contexto en un bar donde las camperas de cuero parecian imperar. Luego nos fuimos. Martin, su nombre era Martin.
Nico intentó convencerme que me quedara a vivir alla, e incluso conseguimos una voluntaria a casarse conmigo, para que me dieran los papeles: una francesa llamada Sara. Pero la verdad que el prospecto de estar casado me asusta un poco, a ver si se termina quedando con la mitad de mis escasos bienes, o si despues me conozco a alguien y se entera que estoy casado, y esas cosas, a anda a explicarle que no, que es solo un matrimonio por convenciencia... ademas, despues tendira que divorciarme, y seria un divoricado, y eso me deprimiria un poco. Ademas, sinceramente tengo razones para volver... aunque estas se fueron puestas en prueba mas de una vez.
De Berlin me fui a Taize. Llegar alla no era facil, pero consegui alguien que iba en auto desde Freiburg, asi que me tome un tren hasta alla, y luego hice el resto del trayecto en auto.
En Taize, me recibieron de lo mejor. Me dieron una habitacion para mi solo (cosa no habitual en Taize, donde se suele dormir en grandes barracones con mas gente), y me dieron todas las comodidades. No me habia dado cuenta de cuánto extrañaba a ese lugar hasta que llegué. EN Taizé me siento en casa, y por un rato tuve la idea de quedarme un tiempo mas largo ahí. Quizás desde cierto punto de vista, me habria hecho bien, puesto que el silencio, la tranquilidad, los encuentros, y las tres oraciones diarias facilitan mucho que la mente se relaje y se pueda concentrar en lo esencial, y que las emociones se esclarezcan poco a poco. Pero no podia quedarme, lo se. Nuevamente, descubri mis razones para volver.
Como siempre, en Taize se conoce mucha gente... cito algunos de los personajes que conoci alli:
Ema: Una italiana peticita, de gran inteligencia. Tuve unas buenas charlas de profundidad filosofica, y llegamos a tenernos una confianza enorme. Estaba de permanente, y a punto de irse (se fue, de hecho, antes que yo), y realmente la entiendo. Yo vivi lo mismo, y en cierta forma, aun lo vivo.
Petra: Cuando le preguntaban de donde era, respondia que era eslovaca, pero que hacia quince años que vivia en Francia y que habia ido a la escuela en Alemania. Es modelo (y se le nota), pero tambien psicologa y desmiente bastante el mito de que las modelos son todas tontas. O quizas, es la excepcion que toda regla requiere. O quizas, toda regla que requiere una excepcion no es mas que una muestra de la inutilidad del hombre para establecer reglas fijas en un mundo que no siempre las tiene. En fin, Petra es novia de Marco Minnemann, de quien hablaré a continuación.
Marco: Es baterista, y de los buenos. Yo lo habia sentido nombrar, pero no habia escuchado nada de el. Me regalo dos cd´s, y son absolutamente geniales. Sale de gira con Terry Bozzio y Chad Wakerman, dos ex-bateros de Zappa. Toca con Mike Neally, que fue violero de Zappa tambien. Es amigo de Doan Perry, el batero de Jethro Tull. Y ademas, un tipazo.
Alison: Escritora inglesa, de unos 40 años. Esta viajando, casi sin dinero, y va a donde "siente" que tiene que ir. Ni ella sabe a donde va, y le encanta. Es la primera vez que lo hace. Cuando se fue de Taize, iba a Suecia, porque algo le decia que tenia que ir hacia alla... ni ella sabia por que. Le deseé suerte, le regalé un sweater, para el frio de Suecia, y admiré un poco su coraje.
Por supuesto, conoci mucha gente mas...no puedo nombrar a todos, pero si lo leen, ellos saben quienes son.
Tuve tambien muchas charlas con algunos de los hermanos de la comunidad, en especial con Emile, Hector, y por supuesto, Leandro y Samuel. Con estos ultimos fuimos a dar un paseo, y me invitaron a comer con ellos, lo cual fue un alivio luego de la horrosa comida cotidiana de Taize.Fue bueno verlos de nuevo, tener unas charlas, reirnos un rato... pero finalmente, llego la hora de despedirme, otra vez, de ese lugar que amo. Amo las piedras, los olores, el cielo, la tierra, todo... y le dije adios. También le dije adiós al Hermano Roger, fundador de la comunidad, que fue asesinado el pasado agosto. Su tumba, asutera y simple, como el, esta en el viejo cementerio de Taize. Aun es dificil creer que no está... aunque su presencia aun se siente, de alguna manera.
De Taize me vine a Valencia, desde donde escribo estas lineas. Estoy en casa de los Incertis, compartiendo unos ultimos momentos con estos amigos que son como una familia. Y el sabado, a Madrid. Y el lunes, a Sao Paulo. Y luego, solo Dios sabe.
Nico intentó convencerme que me quedara a vivir alla, e incluso conseguimos una voluntaria a casarse conmigo, para que me dieran los papeles: una francesa llamada Sara. Pero la verdad que el prospecto de estar casado me asusta un poco, a ver si se termina quedando con la mitad de mis escasos bienes, o si despues me conozco a alguien y se entera que estoy casado, y esas cosas, a anda a explicarle que no, que es solo un matrimonio por convenciencia... ademas, despues tendira que divorciarme, y seria un divoricado, y eso me deprimiria un poco. Ademas, sinceramente tengo razones para volver... aunque estas se fueron puestas en prueba mas de una vez.
De Berlin me fui a Taize. Llegar alla no era facil, pero consegui alguien que iba en auto desde Freiburg, asi que me tome un tren hasta alla, y luego hice el resto del trayecto en auto.
En Taize, me recibieron de lo mejor. Me dieron una habitacion para mi solo (cosa no habitual en Taize, donde se suele dormir en grandes barracones con mas gente), y me dieron todas las comodidades. No me habia dado cuenta de cuánto extrañaba a ese lugar hasta que llegué. EN Taizé me siento en casa, y por un rato tuve la idea de quedarme un tiempo mas largo ahí. Quizás desde cierto punto de vista, me habria hecho bien, puesto que el silencio, la tranquilidad, los encuentros, y las tres oraciones diarias facilitan mucho que la mente se relaje y se pueda concentrar en lo esencial, y que las emociones se esclarezcan poco a poco. Pero no podia quedarme, lo se. Nuevamente, descubri mis razones para volver.
Como siempre, en Taize se conoce mucha gente... cito algunos de los personajes que conoci alli:
Ema: Una italiana peticita, de gran inteligencia. Tuve unas buenas charlas de profundidad filosofica, y llegamos a tenernos una confianza enorme. Estaba de permanente, y a punto de irse (se fue, de hecho, antes que yo), y realmente la entiendo. Yo vivi lo mismo, y en cierta forma, aun lo vivo.
Petra: Cuando le preguntaban de donde era, respondia que era eslovaca, pero que hacia quince años que vivia en Francia y que habia ido a la escuela en Alemania. Es modelo (y se le nota), pero tambien psicologa y desmiente bastante el mito de que las modelos son todas tontas. O quizas, es la excepcion que toda regla requiere. O quizas, toda regla que requiere una excepcion no es mas que una muestra de la inutilidad del hombre para establecer reglas fijas en un mundo que no siempre las tiene. En fin, Petra es novia de Marco Minnemann, de quien hablaré a continuación.
Marco: Es baterista, y de los buenos. Yo lo habia sentido nombrar, pero no habia escuchado nada de el. Me regalo dos cd´s, y son absolutamente geniales. Sale de gira con Terry Bozzio y Chad Wakerman, dos ex-bateros de Zappa. Toca con Mike Neally, que fue violero de Zappa tambien. Es amigo de Doan Perry, el batero de Jethro Tull. Y ademas, un tipazo.
Alison: Escritora inglesa, de unos 40 años. Esta viajando, casi sin dinero, y va a donde "siente" que tiene que ir. Ni ella sabe a donde va, y le encanta. Es la primera vez que lo hace. Cuando se fue de Taize, iba a Suecia, porque algo le decia que tenia que ir hacia alla... ni ella sabia por que. Le deseé suerte, le regalé un sweater, para el frio de Suecia, y admiré un poco su coraje.
Por supuesto, conoci mucha gente mas...no puedo nombrar a todos, pero si lo leen, ellos saben quienes son.
Tuve tambien muchas charlas con algunos de los hermanos de la comunidad, en especial con Emile, Hector, y por supuesto, Leandro y Samuel. Con estos ultimos fuimos a dar un paseo, y me invitaron a comer con ellos, lo cual fue un alivio luego de la horrosa comida cotidiana de Taize.Fue bueno verlos de nuevo, tener unas charlas, reirnos un rato... pero finalmente, llego la hora de despedirme, otra vez, de ese lugar que amo. Amo las piedras, los olores, el cielo, la tierra, todo... y le dije adios. También le dije adiós al Hermano Roger, fundador de la comunidad, que fue asesinado el pasado agosto. Su tumba, asutera y simple, como el, esta en el viejo cementerio de Taize. Aun es dificil creer que no está... aunque su presencia aun se siente, de alguna manera.
De Taize me vine a Valencia, desde donde escribo estas lineas. Estoy en casa de los Incertis, compartiendo unos ultimos momentos con estos amigos que son como una familia. Y el sabado, a Madrid. Y el lunes, a Sao Paulo. Y luego, solo Dios sabe.
domingo, enero 22, 2006
La noche despues de escribir por ultima vez en este espacio virtual de expresion viajeril, fuimos a tomar unas cervezas a algun lugar de tinte medieval. La idea era chocar grandes porrones de cervezas, pegar algun grito a lo "soy un noble de la temprana edad media, con claro temple guerrero". El lugar que queriamos estaba cerrado (a quien se le ocurre, cerrar a las 11), y nos conformamos con uno que tenia espaditas en la pared, y una sola variedad de cerveza. Entre gritos homenajeamos al rey Karolo Quarto, un antiguo rey bohemio, quizas homosexual (si le damos credito a su nombre), con cara de rey macanudo (si le damos credito a la estatua que esta junto al "Charles Bridge", para usar la terminologia de nuestro mapa). Esa noche llegamos a esta máxima" "Praga ES de noche y con nieve". A la vuelta, no habia casi nadie. En el puente, un hombre le gritaba a una mujer en italiano. La sujetaba por los hombros. Ella no parecia muy a gusto con la situacion. Nos detuvimos inmediatamente, y nos quedamos mirando, alertas por si eso era algo mas que una simple pelea de pareja. Yo queria quedarme mirando, otros me dijeron que nos vayamos, que era mejor no meterse... pero a veces hay que meterse, a veces hay que arriesgarse. No me quise mover hasta que no estuve seguro de que no iba a pasar nada, a pesar de la insistencia de algunos de mis companieros (de nuevo, falta de enie). Por suerte, no era nada, y ademas vi que habia otro espectador con MUCHA pinta de cana de civil, asi que nos fuimos. Mejor, no habria querido terminar en una comisaria de Praga, como si le pasaria al dia siguiente a uno de los tres Martines que me acompaniaban. Llegamos al Hostel, y no nos abrian... tocamos el timbre varias veces. Cuando finalemnte nos abrieron, nos encontramos con una emboscada... un gran numero de gente, en el patio central, atentando contra los latinoamericanos con bolas de nieve. Luego de una breve batalla, acordamos la paz con un poco de whisky. Resulta que esa noche habia llegado un flaco de San Francisco, completamente limado y con varias botellas de Whisky. Por supuesto, llegamos tarde, y casi no quedaba nada, ademas de que estaban todos medio borrachos, y las mujeres con compania. Eso no me impidio servirme un vaso bastante importante de lo que crei era Jameson. El flaco de Frisco me dsafio: "If pour that much in a glass, you have to drink it all". No me parecio necesario hacer fondo blanco, e intente negarme con una sonrisa. Pero me desafió: "What, you can´t do it?" Asi que adentro, y me transforme rápidamente en el héroe de la noche. Lástimas que el Whisky no era verdadero Jameson, sino uno barato en el envase del otro. Un asco.
Al dia siguiente, un Martin (por cierto, los tres argentinos que me habia encontrado se llamaban Martin) se desperto sin su mochila. Nadie sabe como, porque dormía con ella al lado, pero no estaba, y con ella desaparecieron sus tarjetas de credito, pasaporte, pasaje, etc. Asi que ese fue un lindo dia de visita a la embajada argentina (nunca habia estado en una), y la subsecuente visita a la comisaria, de la que afortunadamente no participé. Todo se resolvió, pero ellos tenían que quedarse mas días en Praga, asi que me despedí de ellos, y me fui a tomar el tren, rumbo a Kosice, Eslovaquia.
En la estación de trenes, tarde por la noche, se ve otra cara de la ciudad. Sucia, y llena de gente con cara de pocos amigos, o al menos, de amigos que uno no quisiera conocer. Alli, como en el resto de Praga, me ofrecieron innumerables veces todo tipo de drogas y cabarulos. Por cierto, Praga es la ciudad donde mas drogas y cabarulos me han ofrecido. Las noches estan repletas de hombres merodeando, que se te acercan y largan su discurso de palabras sueltas: "Marijuana? Cocaine? Maria? Drugs?" o "Cabaret? Women? Pussy? Whores?".
Tome un tren en el que estaria toda la noche. Era viejo, y el frio se colaba por las ventanas. Trate de dormir, y lo hice de a ratos. Entre las constantes interrupciones puedo citar una, muy notable: Una chica de unos 25 anios entra, me mira, suelta un fuerte hipo alcohólico, y comienza a hablarme en checo o eslovaco (la diferencia entre ambos es minima). Intento decirle que no entiendo, suelta otro hipo, y se enoja, me grita, pone cara de fastidiada, y se va tambaleando por los pasillos. Durante un rato se sigue escuchando el movimiento involuntario de su diafragma.
A las 7 de la matina llegué a Kosice. Lucia no estaba, y no tenia por que estar... yo me habia equiocado de dia. La llamé, y vino, con cara de dormida a buscarme. Ese primer dia lo pase durmiendo, estaba cansado y algo enfermo.
Este relato se está extendiendo demasiado, pero no se cuando podré volver a escribir, por lo que prefiero decir todo lo que hay por decir mientras pueda hacerlo.
Esa noche, Lucia y yo tuvimos una charla que llevaba dos anios de retraso. Todo quedó bien clarito, al fin. Es curioso como los constantes reencuentros y despedidas, las experiencias que uno vive lo dejan a uno en un estado emocional un tanto alterado, con una sensibilidad distinta. Como uno se hace diferentes planteos, y muchos de ellos son ciertos, y otros solamente quimeras. Venir acá fué, en parte, enfrentar ese estado adverso, mirar a las quimeras a la cara, y ver que son lo que son, o sea, nada. Ahora ya puedo irme, ya puedo seguir viajando en paz, sin fantasmas.
Sobre esta ciudad, Kosice, no diré gran cosa. Sólo que es pequenia, y que fuera del centro antiguo, todo es cuadrado y gris. La parte histórica es linda, aunque venida a menos. La belleza que tiene es la de la decadencia, la de los edificios renacentistas con frentes descascarados, la de las noches solitarias y frias que la hacen parecer una ciudad fantasma. Por cierto, hay 13 grados bajo cero. Hoy o maniana voy a Berlin, o eso creo. En realidad necesito primero una respuesta de mi amigo Nico... espero que alla no haga tanto frio. Con 3 bajo cero me conformo.
Al dia siguiente, un Martin (por cierto, los tres argentinos que me habia encontrado se llamaban Martin) se desperto sin su mochila. Nadie sabe como, porque dormía con ella al lado, pero no estaba, y con ella desaparecieron sus tarjetas de credito, pasaporte, pasaje, etc. Asi que ese fue un lindo dia de visita a la embajada argentina (nunca habia estado en una), y la subsecuente visita a la comisaria, de la que afortunadamente no participé. Todo se resolvió, pero ellos tenían que quedarse mas días en Praga, asi que me despedí de ellos, y me fui a tomar el tren, rumbo a Kosice, Eslovaquia.
En la estación de trenes, tarde por la noche, se ve otra cara de la ciudad. Sucia, y llena de gente con cara de pocos amigos, o al menos, de amigos que uno no quisiera conocer. Alli, como en el resto de Praga, me ofrecieron innumerables veces todo tipo de drogas y cabarulos. Por cierto, Praga es la ciudad donde mas drogas y cabarulos me han ofrecido. Las noches estan repletas de hombres merodeando, que se te acercan y largan su discurso de palabras sueltas: "Marijuana? Cocaine? Maria? Drugs?" o "Cabaret? Women? Pussy? Whores?".
Tome un tren en el que estaria toda la noche. Era viejo, y el frio se colaba por las ventanas. Trate de dormir, y lo hice de a ratos. Entre las constantes interrupciones puedo citar una, muy notable: Una chica de unos 25 anios entra, me mira, suelta un fuerte hipo alcohólico, y comienza a hablarme en checo o eslovaco (la diferencia entre ambos es minima). Intento decirle que no entiendo, suelta otro hipo, y se enoja, me grita, pone cara de fastidiada, y se va tambaleando por los pasillos. Durante un rato se sigue escuchando el movimiento involuntario de su diafragma.
A las 7 de la matina llegué a Kosice. Lucia no estaba, y no tenia por que estar... yo me habia equiocado de dia. La llamé, y vino, con cara de dormida a buscarme. Ese primer dia lo pase durmiendo, estaba cansado y algo enfermo.
Este relato se está extendiendo demasiado, pero no se cuando podré volver a escribir, por lo que prefiero decir todo lo que hay por decir mientras pueda hacerlo.
Esa noche, Lucia y yo tuvimos una charla que llevaba dos anios de retraso. Todo quedó bien clarito, al fin. Es curioso como los constantes reencuentros y despedidas, las experiencias que uno vive lo dejan a uno en un estado emocional un tanto alterado, con una sensibilidad distinta. Como uno se hace diferentes planteos, y muchos de ellos son ciertos, y otros solamente quimeras. Venir acá fué, en parte, enfrentar ese estado adverso, mirar a las quimeras a la cara, y ver que son lo que son, o sea, nada. Ahora ya puedo irme, ya puedo seguir viajando en paz, sin fantasmas.
Sobre esta ciudad, Kosice, no diré gran cosa. Sólo que es pequenia, y que fuera del centro antiguo, todo es cuadrado y gris. La parte histórica es linda, aunque venida a menos. La belleza que tiene es la de la decadencia, la de los edificios renacentistas con frentes descascarados, la de las noches solitarias y frias que la hacen parecer una ciudad fantasma. Por cierto, hay 13 grados bajo cero. Hoy o maniana voy a Berlin, o eso creo. En realidad necesito primero una respuesta de mi amigo Nico... espero que alla no haga tanto frio. Con 3 bajo cero me conformo.
martes, enero 17, 2006
De Milano fui a Koln con Judith. Bebi muchas cervezas Kolsch, vi la imponente Catedral (enorme, negra, asombroza) y estuve en Bonn en la casa en la que nacio Beethoven. Luego fuimos a Hannover. A pesar del frio bastante agresivo, fue una semana muy calida. Judith me trato con una ternura de hermana, y efectivamente, en eso se transformo a lo largo de esa semana. Antes era una amiga, ahora es familia. Tambien conoci a su grupo de amigos, sorprendentemente variado: Korea, Alemania, Francia, Togo, Camerun... de todos esos paises son sus amigos.
Finalmente, con algo de dolor, nos despedimos. Viaje a Dresden el 9 de enero, y llegue por la noche. En la estacion de tren, Maria corrio para abrazarme al verme. Una de los cosas mas lindas que alguien haya hecho por mi: Correr para abrazarme. De Maria podria enamorarme facilmente, es simplemente una persona genial. No es el objeto de este relato enumerar sus virtudes, pero los que saben de lo que hablo entederan lo que quiero decir si la califico como una persona Bordo, hasta la mas infima fibra de su ser, aunque ella no lo sepa. Y su sonrisa ilumina la galaxia. Por supuesto, tiene novio, y mas aun, esta enamorada de el, asi que no guarde esperanzas y simplemente me dedique a disfrutar la semana en Dresden.
Dresden, por cierto, es Bordo, aunque aun esta dormida...espera el despertar. La Revolucion Bordo, para quienes no lo saben, es la denominacion del gran cambio de la cosmovision humana que muchos creemos que se viene. Alli conoci a David, un espaniol (disculpen la fata de enie) que presentia lo mismo que varios presentimos, y adopto el nombre de Revolucion Bordo como cause para sus intuiciones.
Pero all things must pass, asi que tuve que irme, y ahora estoy en Praga. Vine solo, y al llegar maldije mi soledad. La despedida de Maria fue mas dificil de lo que crei, y la majestuosidad de la ciudad por la noche aumento mi sentimiento de miseria. Pero luego me encontre con unos argentinos con muy buena onda, nos fuimos de bares, y pude volver a apreciar la ciudad. Hoy la vi durante el dia, y no deja de sorprender. Casi parece que su unico error sea su excesiva perfeccion. Es El Lado oscuro de la Luna de las ciudades europeas.
Maniana a la noche, voy a Eslovaquia al fin. Alli me esperan. Pensar en ver a Lucia me produce toda clase de contradicciones, y quizas un poco de miedo.
El viernes llego. Y solo Dios sabe nuestros destinos, tal como Pedro Aznar tradujo la cancion de los Beach Boys.
Finalmente, con algo de dolor, nos despedimos. Viaje a Dresden el 9 de enero, y llegue por la noche. En la estacion de tren, Maria corrio para abrazarme al verme. Una de los cosas mas lindas que alguien haya hecho por mi: Correr para abrazarme. De Maria podria enamorarme facilmente, es simplemente una persona genial. No es el objeto de este relato enumerar sus virtudes, pero los que saben de lo que hablo entederan lo que quiero decir si la califico como una persona Bordo, hasta la mas infima fibra de su ser, aunque ella no lo sepa. Y su sonrisa ilumina la galaxia. Por supuesto, tiene novio, y mas aun, esta enamorada de el, asi que no guarde esperanzas y simplemente me dedique a disfrutar la semana en Dresden.
Dresden, por cierto, es Bordo, aunque aun esta dormida...espera el despertar. La Revolucion Bordo, para quienes no lo saben, es la denominacion del gran cambio de la cosmovision humana que muchos creemos que se viene. Alli conoci a David, un espaniol (disculpen la fata de enie) que presentia lo mismo que varios presentimos, y adopto el nombre de Revolucion Bordo como cause para sus intuiciones.
Pero all things must pass, asi que tuve que irme, y ahora estoy en Praga. Vine solo, y al llegar maldije mi soledad. La despedida de Maria fue mas dificil de lo que crei, y la majestuosidad de la ciudad por la noche aumento mi sentimiento de miseria. Pero luego me encontre con unos argentinos con muy buena onda, nos fuimos de bares, y pude volver a apreciar la ciudad. Hoy la vi durante el dia, y no deja de sorprender. Casi parece que su unico error sea su excesiva perfeccion. Es El Lado oscuro de la Luna de las ciudades europeas.
Maniana a la noche, voy a Eslovaquia al fin. Alli me esperan. Pensar en ver a Lucia me produce toda clase de contradicciones, y quizas un poco de miedo.
El viernes llego. Y solo Dios sabe nuestros destinos, tal como Pedro Aznar tradujo la cancion de los Beach Boys.
lunes, enero 02, 2006
MILANO:
PARTE UNO: La Ciudad
En Milan, todo es grande. Los edificios, los monumentos, las runias...hasta las pizzas son grandes. Todo es imponente, casi megalomano, ni que hablar del Duomo y todo lo que lo circunda. Los italianos no le hacen buena fama a Milan, pero me parece que es solo porque otras ciudades son aun mas lindas. Si tenes un tu haber ciudades como Firenze, Venezia, o Roma, claro que no te gusta Milano. Pero si no, puede ser una ciudad verdaderamente soberbia. Negocios por todos lados, pero vidireras chicas. Ni un solo edificio moderno, todo de antes del 1800, excepto alguna que otra obra de Mussolini, como la estacion de trenes (enorme, inmensa, gigante, troppo). Hay un bello castillo, donde vivio el Visconde de Milano y que fue luego ocupado por tropas austriacas, varios restos romanos, un trazado medieval en el centro, y por sobre todo, inmigrantes. Todas las razas se cruzan en Milan, como si todavia fuera parte del Imperio... claro esta, en parte lo es. Los precios, menores a lo que esperaba, pero aun asi no da para comer afuera todas las noches... aunque claro, si vivis en Milan, super accesible. Creo que seria un buen lugar para vivir, pero es aun mejor para visitar.
PARTE DOS: El encuentro de Taize.
Nunca habia estado en uno de los encuentros que la comunidad de Taize organiza anualmente en Europa. En este hubo unas 20000 personas, lo cual parece que no es tanto despues de todo... ha habido encuentros mucho mas grandes. La dinamica es como la de la comunidad de Taize (ver www.taize.fr) pero todo llevado a lo macro. Para las oraciones comundes habia tres salones. El mas lindo era el 21 (ver "PARTE TRES"), aunque no tendiera mucho los idiomas que alli se hablaban. Fue lindo volver a estar en un lugar sin idioma comun, donde todo es posible, donde todos son posibles. Es un signo de esperanza, ver a gente de tantos lugares diferentes, todos felices, en pay, hermanos... casi podria decir que fue cosmico, si esa palabra no estuviera recervada para lo spinettiano. Quizas solo deberia decir que fue Spinettiano. Quizas eso deberia haber dicho cuando me entrevistaron. Porque, por cierto, me entrevistaron para la television italiana. "Sei Italiano?" "No, ma parlo un po" "Allora, possiamo farti una intervista?" Y antes de que me diera cuenta, habia una camara encendida, y me estaban preguntando con que espiritu habia ido al encuentro. Tarde bastante antes de reacomodar mis neruonas al italiano y decir algo coherente. Creo que dije algo sobre un espiritu de unidad, y esas cosas. Nada demasiado intelectual, pero bastante sentido. Ademas, donde se ha visto, intelectuales en T.V.
Hubo nuevas amistades, hubo viejas tambien. Hubo un gran recuerdo del Hermano Roger, y hay un gran futuro con el Hermano Alois, nuevo prior de la comunidad. Hubo una nochevieja con canciones italianas y algo de los beatles, hubo un anno nuovo con frio, trabajo, alegria y despedidas. Hubo un poco de todo, sobro felicidad. Y, por supuesto, todo fue efimero. Antes de que me diera cuenta, estaba tomandome un avion con direccion a Alemania. Y no se si hubiera querido que fuera de otra manera.
PARTE TRES: Los reencuentros
El primero fue el Hermano Samuel, o Daniel a sacas, depende el punto de vista. Luego fue Judith. Gabriel, su novio, tenia que trabajar, asi que Raul y yo fuimos a buscarla a la Stazione Centrale.... teniamos que encontrarnos en la fachada, pero como ya he dicho, la fachada era enorme. Y nevaba...como nevaba... finalmente, fue Judith quien nos encontro a nosotros. Un capuccino despues, fuimos al departamente, y luego a la Fiera (Entiendas "Feria" pero en Italiano), donde se realizaba el encuentro. A lo largo de los dias del encuentro via Marie, de Suecia (Mas flaca y mas linda aun de lo que era cuando la conoci), a Ganriel y Daniel de Brasil (hilarantes ambos, especialmente Daniel con su mezcla linguistica), al Hermano Leandor (el primer hermano Argentino de la comunidad, gran chamuyero si los hay), el Hermano Alessandro (tano gracioso y enorme) y otros tantos. Y claro, Lucia. Lucia cantaba en el Hall 21. Lucia estaba tan linda como siempre, o aun mas. Con Lucia fui al Duomo y a recorrer Milan. Lucia es muy dulce. Lucia me dijo que podiamos ir juntos a Bratislava. Le dije que si. No se aun cuando, pero iremos juntos. Y vi sus ojos azules, igneos, frente a mi.
PARTE UNO: La Ciudad
En Milan, todo es grande. Los edificios, los monumentos, las runias...hasta las pizzas son grandes. Todo es imponente, casi megalomano, ni que hablar del Duomo y todo lo que lo circunda. Los italianos no le hacen buena fama a Milan, pero me parece que es solo porque otras ciudades son aun mas lindas. Si tenes un tu haber ciudades como Firenze, Venezia, o Roma, claro que no te gusta Milano. Pero si no, puede ser una ciudad verdaderamente soberbia. Negocios por todos lados, pero vidireras chicas. Ni un solo edificio moderno, todo de antes del 1800, excepto alguna que otra obra de Mussolini, como la estacion de trenes (enorme, inmensa, gigante, troppo). Hay un bello castillo, donde vivio el Visconde de Milano y que fue luego ocupado por tropas austriacas, varios restos romanos, un trazado medieval en el centro, y por sobre todo, inmigrantes. Todas las razas se cruzan en Milan, como si todavia fuera parte del Imperio... claro esta, en parte lo es. Los precios, menores a lo que esperaba, pero aun asi no da para comer afuera todas las noches... aunque claro, si vivis en Milan, super accesible. Creo que seria un buen lugar para vivir, pero es aun mejor para visitar.
PARTE DOS: El encuentro de Taize.
Nunca habia estado en uno de los encuentros que la comunidad de Taize organiza anualmente en Europa. En este hubo unas 20000 personas, lo cual parece que no es tanto despues de todo... ha habido encuentros mucho mas grandes. La dinamica es como la de la comunidad de Taize (ver www.taize.fr) pero todo llevado a lo macro. Para las oraciones comundes habia tres salones. El mas lindo era el 21 (ver "PARTE TRES"), aunque no tendiera mucho los idiomas que alli se hablaban. Fue lindo volver a estar en un lugar sin idioma comun, donde todo es posible, donde todos son posibles. Es un signo de esperanza, ver a gente de tantos lugares diferentes, todos felices, en pay, hermanos... casi podria decir que fue cosmico, si esa palabra no estuviera recervada para lo spinettiano. Quizas solo deberia decir que fue Spinettiano. Quizas eso deberia haber dicho cuando me entrevistaron. Porque, por cierto, me entrevistaron para la television italiana. "Sei Italiano?" "No, ma parlo un po" "Allora, possiamo farti una intervista?" Y antes de que me diera cuenta, habia una camara encendida, y me estaban preguntando con que espiritu habia ido al encuentro. Tarde bastante antes de reacomodar mis neruonas al italiano y decir algo coherente. Creo que dije algo sobre un espiritu de unidad, y esas cosas. Nada demasiado intelectual, pero bastante sentido. Ademas, donde se ha visto, intelectuales en T.V.
Hubo nuevas amistades, hubo viejas tambien. Hubo un gran recuerdo del Hermano Roger, y hay un gran futuro con el Hermano Alois, nuevo prior de la comunidad. Hubo una nochevieja con canciones italianas y algo de los beatles, hubo un anno nuovo con frio, trabajo, alegria y despedidas. Hubo un poco de todo, sobro felicidad. Y, por supuesto, todo fue efimero. Antes de que me diera cuenta, estaba tomandome un avion con direccion a Alemania. Y no se si hubiera querido que fuera de otra manera.
PARTE TRES: Los reencuentros
El primero fue el Hermano Samuel, o Daniel a sacas, depende el punto de vista. Luego fue Judith. Gabriel, su novio, tenia que trabajar, asi que Raul y yo fuimos a buscarla a la Stazione Centrale.... teniamos que encontrarnos en la fachada, pero como ya he dicho, la fachada era enorme. Y nevaba...como nevaba... finalmente, fue Judith quien nos encontro a nosotros. Un capuccino despues, fuimos al departamente, y luego a la Fiera (Entiendas "Feria" pero en Italiano), donde se realizaba el encuentro. A lo largo de los dias del encuentro via Marie, de Suecia (Mas flaca y mas linda aun de lo que era cuando la conoci), a Ganriel y Daniel de Brasil (hilarantes ambos, especialmente Daniel con su mezcla linguistica), al Hermano Leandor (el primer hermano Argentino de la comunidad, gran chamuyero si los hay), el Hermano Alessandro (tano gracioso y enorme) y otros tantos. Y claro, Lucia. Lucia cantaba en el Hall 21. Lucia estaba tan linda como siempre, o aun mas. Con Lucia fui al Duomo y a recorrer Milan. Lucia es muy dulce. Lucia me dijo que podiamos ir juntos a Bratislava. Le dije que si. No se aun cuando, pero iremos juntos. Y vi sus ojos azules, igneos, frente a mi.
domingo, diciembre 25, 2005
El 24 de diciembre no fue muy activo durante el día. Gabriel y yo salimos a hacer algunas compras, y paramos a beber una cerveza al aire libre, aprovechando que el clima estaba bastante agradable. Charlamos sobre cine, sobre sociedad, sobre filosofia... son buenos estos reencuentros, siempre hay temas aun no hablados.
Por la tarde, nos quedamos en casa zapando. Llego Paco, otro amigo de Gabriel que está a punto de irse a la India por unos cuantos meses, y nos trajo unos conitos de dulce de leche que fueron asesinos. Mucho mate y bastante música después, partimos a dar una pefímera y motorizada vuelta por la ciudad antigua (de trazado medieval, y combinacion de restos Moros y Cristianos), y ya después, a pasar la nochebuena con la enorme familia de Gabriel.Estaban sus hermanos, David, Raul y Sara, y otros cuantos primos, tíos, etc. En total unas treinta y algo de personas. Mucha comida, ricos vinos... y lo más curioso de todo: Villancicos. Al parecer, es una tradición en España pasarse la nochebuena cantando villancicos tradicionales, que todos saben. La misma cara de sorpresa que yo puse ante los villancicos fue la que pusieron cuando me aventuré a decir que en Argentina no se canta nada de eso. "¿Y que cantan, entonces?" me preguntaron. No supe si contestar con el típico "una que sepamos todos", o simplemente decir "nada". Creo que al final dije "nada". El festejo duró hasta eso de las 6 de la matina. En el lugar que alquilaron para celebrar (un Casal, que es una suerte de Club Social) había un escenario, donde se alternaron actuaciones, chistes, y música (A cargo del grupo de los hermanos Incertis, los Salazones). A mi me hicieron actuar interpretando "El Rey Enamorado" de Les Luthiers (claro, siendo el único argentino, les vine de perillas para eso.)
Finalemnte, agotados e hinchados de tanto comer, nos fuimos a casa de los padres Incertis y dormimos allá. Hoy nos levantamos tarde, comimos un cordero, tuvimos algunas charlas sobre inm,igracion, econmía, comercio justo, y otras cosas así. Nos volvimos para la casa de Gabriel por la noche, y compramos unas frutas en el negocio de un Indio que hablaba curiosamente igual que Apu, de los Simpsons, a pesar de que está en España desde hace 25 años. Nos regaló un par de bananas, con una amabilidad extrema. Ya compré Dulce de Leche para comerlas esta noche, antes de dormir.
Por la tarde, nos quedamos en casa zapando. Llego Paco, otro amigo de Gabriel que está a punto de irse a la India por unos cuantos meses, y nos trajo unos conitos de dulce de leche que fueron asesinos. Mucho mate y bastante música después, partimos a dar una pefímera y motorizada vuelta por la ciudad antigua (de trazado medieval, y combinacion de restos Moros y Cristianos), y ya después, a pasar la nochebuena con la enorme familia de Gabriel.Estaban sus hermanos, David, Raul y Sara, y otros cuantos primos, tíos, etc. En total unas treinta y algo de personas. Mucha comida, ricos vinos... y lo más curioso de todo: Villancicos. Al parecer, es una tradición en España pasarse la nochebuena cantando villancicos tradicionales, que todos saben. La misma cara de sorpresa que yo puse ante los villancicos fue la que pusieron cuando me aventuré a decir que en Argentina no se canta nada de eso. "¿Y que cantan, entonces?" me preguntaron. No supe si contestar con el típico "una que sepamos todos", o simplemente decir "nada". Creo que al final dije "nada". El festejo duró hasta eso de las 6 de la matina. En el lugar que alquilaron para celebrar (un Casal, que es una suerte de Club Social) había un escenario, donde se alternaron actuaciones, chistes, y música (A cargo del grupo de los hermanos Incertis, los Salazones). A mi me hicieron actuar interpretando "El Rey Enamorado" de Les Luthiers (claro, siendo el único argentino, les vine de perillas para eso.)
Finalemnte, agotados e hinchados de tanto comer, nos fuimos a casa de los padres Incertis y dormimos allá. Hoy nos levantamos tarde, comimos un cordero, tuvimos algunas charlas sobre inm,igracion, econmía, comercio justo, y otras cosas así. Nos volvimos para la casa de Gabriel por la noche, y compramos unas frutas en el negocio de un Indio que hablaba curiosamente igual que Apu, de los Simpsons, a pesar de que está en España desde hace 25 años. Nos regaló un par de bananas, con una amabilidad extrema. Ya compré Dulce de Leche para comerlas esta noche, antes de dormir.
viernes, diciembre 23, 2005
Antes de viajar tuve que hacer muchas cosas. Rendir finales, mudarme de casa, comprar algunas cosas, ver al médico, y saludar a gente, familia especialmente. Finalmente, el 22 de diciembre, me subí al avión al como estaba previsto. El vuelo fue largo, y con varias escalas. Primero, viajé a San Pablo. Pedí pasta en lugar de pollo (no confio en el pollo de avión) y fué horrible. A mi lado se sentaron dos alemanes que habían pasado un tiempo en Argentina. Zitna, que estaba sentada a mi derecha (a mi izquierda, claro, estaba el pasillo), tenía miedo por las turbulencias y otros movimientos del avión, así que me pidió que la distrajera hablándole. Como todos sabrán, hablar no es algo que me cueste, pero de todas formas hice un sincero esfuerzo por que la conversación sea pareja. Buena chica Zitna, y su novio, Mathias, también. Nos despedimos la llegar a San Pablo, y seguramente no los veré nunca más. Así son los viajes, y es parte de lo que hace lindos esos contactos efímeros y desinteresados.
El segundo tramo fue de San Pablo a Lisboa. Me senté al lado de un portugués cuyo nombre nunca supe, que tenía un DVD portátil y varios capítulos de Friends, y que gentilmente compartió conmigo. Además, dieron "Charlie and the Chocolate Factory". Casi no dormí (nunca duermo en los viajes largos, mas que unos pocos minutos), pero al menos la pasta fue mejor que en el otro vuelo, y a la mañana me dieron un desayuno bastante decente.
En el último tramo aéreo, de Lisboa a Madrid, me dieron un sandwich con fiambre fresco (para seguir con las descripciones culinarias del viaje), pero me agredieron con música navideña estadounidense durante los 55 minutos de vuelo. ¿Será ésa una nueva manera de contrrolar la inmigración? ¿Poner musica horrorosa, y esperar que algún pobre infeliz no lo soporte y regrese a su país? Lo soporté, y finalemtne llegué a Madrid a eso de las 9 y media de la mañana, hora Madrileña. Tomé el metro hasta la terminal de buses (decir "Subte" y "Bondi" acá no parece propicio),y emprendí el viaje a Valencia. Más música navideña, y aún peor, una película de navidad con Cary Grant doblada al Español. Gracias a Dios que traje un Disc Man. Los gritos de un par de niños no ayudaron, como tampoco el grupo de Indios que hablaban a los gritos: el cóctel sonoro era espeluznante. Música de Charlie Parker a todo volumen y la lectura de "En el Camino", de Kerouac me salvaron de la demencia.
A las 16.35 llegué a Valencia, llamé a mi amigo Gabriel, y él vino a buscarme. Es genial ver a alguien después de 2 años, y que sea como haberlo visto ayer. Es bueno que no haya silencios incómodos. Hay silencios, si, pero de los cómodos, de los que se hacen cuando se sabe que no es necesario hablar. Y hay charlas también. Es bueno verlo de vuelta.
Dejé las cosas y fuimos a un concierto de (adivinen) música navideña. Pero ésta era bastante buena, orquestal y muy bien arreglada, y no eran las obras típicas, aunque no faltó "Jingle Bells".
A la noche, unas hamburguesas con queso, un poco de mate (Gabriel toma mas mate que yo, al parecer), la visita de Tony, un juego de dardos, una zapada, whisky. Sueño. Actualizar el blog. Dormir (¿Cuanto hace que no duermo? Creo que, salvo cortos intervalos, estoy despierto desde el 22 a la mañana. Acá ya es 24. Jet lag. ¿Que hora es para mí? Que confuso. Cené cuando en realdad tomaba la merienda. Duermo cuando aún no duermo. Que confuso. Me voy a dormir.) Me voy a dormir.
El segundo tramo fue de San Pablo a Lisboa. Me senté al lado de un portugués cuyo nombre nunca supe, que tenía un DVD portátil y varios capítulos de Friends, y que gentilmente compartió conmigo. Además, dieron "Charlie and the Chocolate Factory". Casi no dormí (nunca duermo en los viajes largos, mas que unos pocos minutos), pero al menos la pasta fue mejor que en el otro vuelo, y a la mañana me dieron un desayuno bastante decente.
En el último tramo aéreo, de Lisboa a Madrid, me dieron un sandwich con fiambre fresco (para seguir con las descripciones culinarias del viaje), pero me agredieron con música navideña estadounidense durante los 55 minutos de vuelo. ¿Será ésa una nueva manera de contrrolar la inmigración? ¿Poner musica horrorosa, y esperar que algún pobre infeliz no lo soporte y regrese a su país? Lo soporté, y finalemtne llegué a Madrid a eso de las 9 y media de la mañana, hora Madrileña. Tomé el metro hasta la terminal de buses (decir "Subte" y "Bondi" acá no parece propicio),y emprendí el viaje a Valencia. Más música navideña, y aún peor, una película de navidad con Cary Grant doblada al Español. Gracias a Dios que traje un Disc Man. Los gritos de un par de niños no ayudaron, como tampoco el grupo de Indios que hablaban a los gritos: el cóctel sonoro era espeluznante. Música de Charlie Parker a todo volumen y la lectura de "En el Camino", de Kerouac me salvaron de la demencia.
A las 16.35 llegué a Valencia, llamé a mi amigo Gabriel, y él vino a buscarme. Es genial ver a alguien después de 2 años, y que sea como haberlo visto ayer. Es bueno que no haya silencios incómodos. Hay silencios, si, pero de los cómodos, de los que se hacen cuando se sabe que no es necesario hablar. Y hay charlas también. Es bueno verlo de vuelta.
Dejé las cosas y fuimos a un concierto de (adivinen) música navideña. Pero ésta era bastante buena, orquestal y muy bien arreglada, y no eran las obras típicas, aunque no faltó "Jingle Bells".
A la noche, unas hamburguesas con queso, un poco de mate (Gabriel toma mas mate que yo, al parecer), la visita de Tony, un juego de dardos, una zapada, whisky. Sueño. Actualizar el blog. Dormir (¿Cuanto hace que no duermo? Creo que, salvo cortos intervalos, estoy despierto desde el 22 a la mañana. Acá ya es 24. Jet lag. ¿Que hora es para mí? Que confuso. Cené cuando en realdad tomaba la merienda. Duermo cuando aún no duermo. Que confuso. Me voy a dormir.) Me voy a dormir.
martes, diciembre 06, 2005
Punto de partida
Quizás mi primer viaje haya sido aquél que emprendí a través de un túnel hasta las seguras manos de un médico, quizás, si me pongo un poco más metafísico, desde algún lugar previo a la existencia terrena hasta el combinado de un espermatozoide y un óvulo. Quizás incluso antes, varias vidas antes si es que admitimos la posibilidad de que ésta no sea la primera vez que mi alma habitó algún cuerpo. Claro que no lo sé, y en todo caso no recuedo ninguna de éstas cosas. Puedo afirmar, sin embargo, que toda mi vida ha sido un viaje, un camino que comenzó quién sabe donde, y que va a desembocar en vaya uno a saber qué. Los viájes físicos, el desplazamiento espacial, no son más que una parte más obvia de éste viaje. Pero también son algo más. Son peligrosos para quién se los toma en serio, uno nunca sabe lo que puede pasarle yendo desde Tigre hasta Retiro en tren, o tomándose la línea B.
Hoy es 6 de diciembre de 2005, y mientras escribo estas líneas pienso en los peligros a los que me voy a enfrentar cuando, el próximo 22 de diciembre, me tome un avión hacia Europa. Viejos amigos, viejos afectos, nuevas reencuentros y sus subsecuentes despedidas. Miedos que surgen de pensar en lo que no existe, de preocuparse por un futuro que no puede existir hasta que exista, y ahí quién te dice. Alegría de pensar en rostros, en almas, en voces y en labios. Aún queda mucho por hacer, y todavía estoy acá (¿donde mas podrías estar, si sólo hay aquí y ahora?), pero me parecía oportuno inaugurar éste espacio donde lo que sea que pase pueda quedar escrito, experiencias indecibles expresadas en torpes palabras. No sé cuándo empezó mi viaje, pero hoy empiezo a relatarlo. Puede no ser un viaje emocionante, trascendental, significativo para la humanidad, pero es el mío, y al menos es verdadero. A los que quieran acompañarme, son bienvenidos. No prometo nada, excepto un poco de verdad.
Hoy es 6 de diciembre de 2005, y mientras escribo estas líneas pienso en los peligros a los que me voy a enfrentar cuando, el próximo 22 de diciembre, me tome un avión hacia Europa. Viejos amigos, viejos afectos, nuevas reencuentros y sus subsecuentes despedidas. Miedos que surgen de pensar en lo que no existe, de preocuparse por un futuro que no puede existir hasta que exista, y ahí quién te dice. Alegría de pensar en rostros, en almas, en voces y en labios. Aún queda mucho por hacer, y todavía estoy acá (¿donde mas podrías estar, si sólo hay aquí y ahora?), pero me parecía oportuno inaugurar éste espacio donde lo que sea que pase pueda quedar escrito, experiencias indecibles expresadas en torpes palabras. No sé cuándo empezó mi viaje, pero hoy empiezo a relatarlo. Puede no ser un viaje emocionante, trascendental, significativo para la humanidad, pero es el mío, y al menos es verdadero. A los que quieran acompañarme, son bienvenidos. No prometo nada, excepto un poco de verdad.
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